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¿Dónde podés comer las mejores tortillas españolas en la Ciudad?

Viernes, 16 de marzo de 2012 Sin comentarios
Tortillas!!

Tortillas!!

Dicen que la genialidad se encuentra en la simpleza, un concepto que bien puede aplicarse a la tortilla española: para su elaboración, tan sólo bastan papas y huevos, aunque todo depende de cómo se integren en la cocción. Salimos a recorrer restaurantes y en estos preparan las más ricas.

Morriña
Su chef, el ibérico Manuel Corral Vidé, confirma que una tortilla española no necesariamente debe llevar chorizo colorado para que sea considerada tal: No obstante, en Morriña sobran las opciones: clásica, con chorizo colorado, con morrón, con sardinas, con panceta o con camarones. Todas son buenas, y rondan los 40 pesos.
(Olleros 1879, Las Cañitas/ T. 4776-8498)

El Museo del Jamón
En el Museo del Jamón dividen sus tortillas en española y gallega. La primera es la clásica; la segunda agrega chorizo colorado. Además, hay una versión con morrón y otra con jamón crudo; la mejor, a $51.
(Cerrito 8, esq. Rivadavia, Centro/ T. 4382-4144 y sucursal Puerto Madero)

Tancat
En este clásico del microcentro, la tortilla española “sale a morir”, asegura el cocinero. Cuatro huevos, papa, chorizo colorado, cebolla, sal y pimienta en grano; es la fórmula de la felicidad (45 pesos).
(Paraguay 645,  Retiro/ T. 4312-5442)

El Faro de Vigo
Es el restaurante de la Asociación Mutualista de Residentes de Vigo. Como su nombre lo deja en claro, su especialidad es la comida española: con una tortilla llegan a comer tres y, como si fuera poco, el precio es más que accesible ($38).
(Quintino Bocayuva 522, Almagro/ T.  4982-7431)

El Imparcial
Fundado en 1860, es considerado como “la primera casa de comidas” de la Ciudad de Buenos Aires. Es un bodegón español típico, con una tortilla de 5 centímetros de espesor. Los precios van desde $37 a $55 la especial con queso gruyere rallado y arvejas.
(Hipólito Yrigoyen 1201, Centro/ T. 4383-2919)

 

FUENTE: http://www.minutouno.com.ar/minutouno/nota/161976-donde-podes-comer-las-mejores-tortillas-espanolas-en-la-ciudad/

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El flan como lo hacia la Abuela…

Martes, 11 de octubre de 2011 Sin comentarios

No se conoce el origen preciso del flan, aunque se cree que provendría de Alemania, ya que en alemán antiguo se lo conocía como “flao” y en su versión actual es “Fladen”, que significa torta o panqueque. En realidad, el flan es una especie de pastel de crema batida con huevos, que hoy se ha vuelto un postre tradicional de toda la cocina occidental.
Ingredientes

Flan con Crema

Flan con Crema

• 1 litro de leche
• 8 huevos
• 1,5 tzas. de azúcar
• ¼ cdta. de esencia de vainilla

Para el caramelo

• 1,5 tzas. de azúcar
• 2 tzas. de agua
2.Preparación

 

 

 

1 Precalienta el horno a temperatura media-alta. Hierve la leche en una cacerola con la esencia de vainilla a fuego medio durante 15 min.
2 Mientras tanto, bate en un bowl los huevos con el azúcar hasta que se forme una pasta homogénea y aereada.
3 Para preparar el caramelo, coloca el azúcar con el agua en una cacerola a fuego medio-bajo durante 5 min. hasta que se dore, revolviendo de vez en cuando para evitar que se queme.
4 Retira del fuego y coloca el caramelo líquido en las paredes interiores de una flanera (si se endurece el caramelo, caliéntalo un poco más al fuego).
5 Cuando la leche comience a hervir, retírala del fuego y agrégala de a poco a los huevos, sin dejar de revolver. Cuela todo por un tamiz para eliminar los grumos y viértelo en la flanera ya caramelizada.
6 Coloca la flanera en una bandeja para horno con un poco agua, para que se cocine a baño maría. Cocina en el horno durante 30 min., hasta que el flan esté bien cocido (para eso, introduce la punta de un cuchillo y si está seco, significa que el flan ya está listo). Retira del fuego y deja enfriar unas 2 horas en la heladera.
3.Consejo

Si prefieres preparar el flan en bowls individuales, sólo tienes que verter el caramelo en cada bowl y luego los colocas en una bandeja para horno con agua.

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Me encantaba…

Jueves, 16 de septiembre de 2010 Sin comentarios

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7 restaurantes para comer en el lugar menos pensado

Jueves, 2 de septiembre de 2010 Sin comentarios

Aunque suene extraño, Buenos Aires tiene muchos restaurantes sin vidriera que viven del boca a boca. Son reductos a los que se llega de casualidad o porque algún conocido soltó el dato secretamente como si fuera su clave de Banelco. En un banco, en un galpón ferroviario o en un hospital se puede comer tan bien como en cualquier restaurante “normal”. Acá te pasamos las coordenadas para que los encuentres.

1. En un banco: BANCO NACION
¿Alguna vez imaginaste que podías comer bien y barato dentro de un banco? En el cuarto piso de la casa central del Banco Nación funciona un restaurante abierto al público que todos los mediodías se llena de oficinistas. Allí donde el famoso arquitecto Alejandro Bustillo diseñó un espacio para el refrigero de los bancarios podés almorzar un plato principal, con bebida y postre por sólo 15 pesos. Los habitués del lugar suelen ordenar bife o pechuga grillada con ensalada. Eso sí: conviene ante de las dos de la tarde porque si se terminan los platos, no hacen más.
(Bartolomé Mitre 343, piso 4, Microcentro)

2. En una clínica: HOSPITAL ALEMAN
Todas las clínicas y hospitales de la ciudad albergan una modesta cafetería que apenas sirve para saciar el apetito de sus médicos y de las visitas. Nada que ver con la propuesta del Hospital Alemán, que tiene un restaurante amplio y coqueto, abierto “para todo público”, con una carta de comida internacional que incluye especialidades gourmet típicas de la culinaria germana, además de mozos cordiales y precios muy razonables (se puede comer por menos de $50 por persona; y no cobran cubierto). Si estás por Barrio Norte o Recoleta, es una opción ideal para almorzar en días de semana) ¿Te da cosa ingresar por el hall de la clínica? No te preocupes: tiene entrada independiente por Juncal. Uno de los clientes más fieles es el vicepresidente Julio Cobos.

3. En un galpón ferroviario: EL GATO VIEJO
Al costado de las vías del tren que llega a Retiro, a la altura de Avenida del Libertador y Suipacha, ingresando por un camino de tierra y adoquines funciona el atelier-vivienda- y también bodegón del artista del reciclaje Carlos Regazzoni: un galpón enorme lleno de esculturas construidas con chatarra ferroviaria (que en Europa se venden por miles y miles de euro).  En este refugio gastronómico con aspecto de mercado de pulgas, los olores que emanan la cocina económica y los calderos de hierro recuerdan a la comida del campo, básica y sabrosa. No esperes mantel: todo es rústico; lo cual perturba y encanta. Se come lo que a Regazzoni se le antoje: empanadas, paella de maricos, cintas caseras acompañadas de un ragú de rabo de buey, calamaretis a la sartén. Siempre con mucho vino. Abre sólo los jueves, viernes y sábado por la noche. Conviene llamar antes al 4315-3663. Contra lo que pueda creerse, es un lugar de culto frecuentado por “gente bien”, con espirítu bohemio-chic.

4. En una escuela: UGAB
Con los años el dato se hizo conocido, pero todavía hay muchos que no saben que la mejor comida armenia casera de la ciudad se sirve en el segundo subsuelo del colegio Marie Manoogian. Cada viernes y sábado por la noche los estudiantes y sus padres montan un comedor en un inmenso salón de la UGAB (Unión General Armenia de Beneficencia) para poder solventar el viaje de egresados a la tierra de sus antepasados. Imperdibles el hummus, las berenjenas, el taboule y los shish kebab. Los postres, un poco empalagosos. Todo es a pulmón: las madres y abuelas cocinan, y los chicos se calzan los delantales negros y ofician de mozos. También hay delivery, que funciona desde las 18.30. Podés llevar tu propio vino y no cobran descorche.
(Armenia 1322, Palermo Soho / T.4773-2820)

5. En un cine: HOYTS DOT SHOPPING

Ir al cine y a comer afuera siempre fueron dos actividades independientes. Eso, hasta que llegó la cadena Hoyts al Dot Shopping con una propuesta premium: en un mismo lugar podés disfrutar, con una copa de espumante en la mano, de los platos diseñados por el chef Martín Molteni, mientras ves el estreno semanal apoltronado en una cómoda butaca de cuero con apoyapies. El menú cuesta $150 e incluye la entrada al cine. En la carta se destacan el antipasto de salmón ahumado, la bondiola en miel de especias y la espuma de limón y frutillas en jalea de maracuyá. La comida llega en una bandeja que calza en el apoyabrazos y viene trozada, para que no tengas que andar luchando con el tenedor y el cuchillo en plena película. Si no querés gastar tanto, podés encargar pizza y cerveza por menos de 70 pesos. Cada butaca tiene un botón para llamar al camarero y nadie se queja si solicitás un refill de champán en medio de una persecución de autos.
(Vedia 3626 (Dot Baires Shopping), Saavedra / T. 0810 122 46987)

6. En un teatro: MAIPO COCINA

Si estás en el hall del Teatro Maipo esperando que comience la función y mirás a tu izquierda, vas a ver una escalera y un ascensor. Subiendo un piso, llegás a un restaurante que ocupa el espacio donde tuvo sus oficinas Luis César Amadori. El director de cine había hecho construir allí una cocina para recibir a sus amigos. Hoy, mientras pedís una bondiola o una suprema con mostaza, podés observar la muestra de fotos de Virginia Innocenti en la piel de Tita Merello. Hay menú ejecutivo para los mediodías, pero las lucen se encienden de noche cuando te podés cruzar con habitués famosos, como Enrique Pinti o Julio Bocca. Gran alternativa a las pizzerías de Avenida Corrientes. Buena barra con happy hour de 24 a 1 AM.
Si vas al teatro, te hacen un 20% de descuento.
(Esmeralda 443, Piso 1. Microcentro / T. 4394-5552)

7. En la oscuridad: A CIEGAS CON LUZ
Habrás oído hablar de cenas a media luz, pero nunca de cenar completamente a oscuras, como si estuvieras dentro de un baúl en el fondo de una caverna. Eso es exactamente lo que ofrecen El Centro Argentino de Tetro Ciego junto con Bodegas Graffigna: una cena en un teatro al que entrás sin ver nada y cenás guiado por el olfato, el tacto y el gusto. La propuesta es un finger food maridado con los vinos de la bodega, que apunta a estimular tus sentidos más allá de la vista con platillos como quesos, triángulos de masa filo, brochette de cerdo, entre otros. Mientras comés se lleva a cabo una obra en la que nada más hay que oír, oler y sentir en la piel. Un lindo plan para ir en pareja. Funciona jueves y viernes a las 21hs puntal. Conviene hacer reserva previa.
(Zelaya 3006, Abasto / T. 6379-8596)

por Javier Verón

FUENTE: http://planetajoy.com/?7_restaurantes_para_comer_en_el_lugar_menos_pensado&page=ampliada&id=1959

Alfajores en la mira: los mejores y los peores de 2010

Lunes, 9 de agosto de 2010 Sin comentarios
Alfajor

Alfajor

El mercado de los alfajores es imparable: las cifras de ventas demuestran (sobre todo en invierno) que la población argentina consume cada vez más y más de estas nobles golosinas. Frente a esta situación, las empresas del rubro se encargan de mantener viva la pasión brindándonos nuevas marcas con las cuales hacernos subir de peso con total conciencia y felicidad.

Por suerte el año 2010 fue un año bastante nutrido en cuanto a novedades alfajoríles, es por esto que Planeta Joy me convocó a mí, Lord de los Alfajores, para contarles cuáles fueron los mejores (y los peores) nuevos productos que tuve oportunidad de probar en lo que va del período. Estos son los resultados de mi investigación:

LOS MEJORES

1. Cachafaz Blanco
La gente de Cachafaz sigue demostrando que sabe lo que hace y nos entregó en 2010 la versión blanca de su ya clásico alfajor que supo hacerse fama usando más el boca en boca que la publicidad tradicional. Dos galletitas suaves, una gran cantidad de dulce de leche y un noble baño de chocolate blanco, todos ingredientes que hacen temblar hasta el más valiente de los alfajómanos. Un auténtico candidato a clásico.

2. Vauquita Capuchino
Después de dejarnos sin aliento en 2009 con el espectacular alfajor Vauquita aparece esta genialidad que, como su predecesor, rebosa de dulce de leche (seriamente, pocas veces la foto de un packaging hace tanta justicia al contenido como en este caso) y se complementa con un exquisito sabor a café. Ideal para la tarde, cuando falta poco para irse de la oficina.

3. Cofler
Muy parecido al alfajor Trishot. Casi una copia diría, de no ser porque el Cofler posee más pedazos de maní. Completan el conjunto un dúo de galletitas duras, relleno de mousse de chocolate y un rico baño de chocolate. A pesar de ser producto de la todopoderosa Arcor, cuesta muchísimo encontrarlos en los quioscos capitalinos por lo cual es recomendable agenciarse de uno de ellos ni bien lo veamos.

4. Milka Blanco
La marca de la vaquita violeta no quiso ser menos que su competencia y nos deleita con su propia versión de alfajor blanco, relleno con mousse de chocolate negro. Pocas marcas pueden jactarse tanto como Milka de tener tanta variedad de alfajores, y por el bien de todos los alfajómanos esperamos que sigan sacando la galera nuevos sabores. Amén.

5. Aguila relleno de mousse de limón
Por más que muchos sigan llamándolas “minitortas”, los Aguila no dejan de ser alfajores hechos y derechos. La nueva versión rellena con mousse de limón puede no ser tan buena como los anteriores (¡cómo olvidar aquella de brownie o la de coco!) pero merece una mención dentro de los mejores nuevos alfajores aparecidos en los últimos tiempos.

LOS PEORES

Puedo asegurarles que busqué y rebusqué en los suburbios bonaerenses nuevas marcas de alfajores berretas, sobre todo en estaciones de tren, lugares que (vaya a saber uno por qué razón) concentran la mayoría de los peores ejemplares de la fauna alfajoril. Por desgracia (o por suerte, mejor dicho) no pude encontrar nuevos alfajores de baja gama que atenten contra mi paladar. Sin embargo, en pos de ejercer mi profesión de crítico de, les voy a hacer el favor de contarles cuales fueron los peores alfajores que he probado en los últimos tiempos.

1. Fulbito
No hay caso. No hay nadie que pueda destronar al rey de los alfajores berretas. No puedo dejar de nombrarlo y recordarles a todos los que intentan cuidar de su salud mental y física que deben mantenerse lejos de esta aberración. Poco más que decir. Si lo probaste y te gustó, recomiendo que te hagas un trasplante de paladar urgente.

2. Escolar
Bajo este horrendo pero aparentemente inofensivo nombre se encuentra otra monstruosidad. Los encontré recientemente en una estación de tren de San Miguel y me corre un frío por la espalda al pensar que, gracias a su nombre, haya muchos inocentes alumnos bonaerenses que estén deglutiendo esto. Galletitas secas como el desierto, una capa de dulce de leche que se puede medir en micrones, y un packaging de horrendos colores chillones. Evitar acercarse a menos de un kilometro.

3. Vimar
Los (i)responsables del alfajor mencionado en el puesto 2 atacan nuestro paladar con una versión ligeramente mejorada del Escolar pero que apenas se destaca por ser menos seca y tener una capa de relleno de una micronésima más de grosor. Esta empresa sin duda tiene por objetivo la destrucción masiva de paladares de alfajómanos desprevenidos.

4. Fantoche
No puedo decir que son malos. De hecho, han acompañado la infancia de aquellos que tenemos más de 30, por lo que merecen mi respeto. Sin embargo, en mi consideración, lo han perdido en los últimos tiempos al ver la publicidad gráfica que apareció de forma bastante notable en las calles porteñas. Considero que la misma es engañosa, ya que la palabra CHOCOLATE aparece en letras grandes pero cuando uno se acerca al paquete puede apreciar que en letras muy chicas dice “baño de repostería sabor” y a su lado la palabra CHOCOLATE. Una vergüenza. Como bien sabe todo buen alfajómano, no es lo mismo un baño de repostería que un baño de auténtico chocolate, el cual es más caro y suele estar ausente de las marcas baratas.

5. Cadbury
Esta marca nos provee de excelentes productos de chocolates, pero a la hora de hacer un alfajor siguieron el ejemplo de Cabsha: apoyándose en una marca conocida, engañan al consumidor con un alfajor seco, con apenas un poco de dulce de leche y un baño de repostería que parece sacado de algún desagüe. Eso no se hace, gente de Cadbury, no señor.

por Daniel Belvedere (Lord de los Alfajores)

Fuente: http://planetajoy.com/?Alfajores_en_la_mira:_los_mejores_y_los_peores_de_2010&page=ampliada&id=1889

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